El mercado japonés pone sus miras en las bodegas de Ribeira Sacra. La Voz de Galicia

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La apertura de Ribeira Sacra al mercado exterior se consolida paulatinamente. Son volúmenes modestos, si se comparan con otras zonas vitícolas. Acordes con las reducidas dimensiones de esta denominación de origen, aunque con un indudable valor cualitativo. Las exportaciones no solo fueron un balón de oxígeno para muchas bodegas cuando la crisis encogió la demanda interna. También están contribuyendo a consolidar el prestigio de unos vinos que deben proyectar su singularidad para compensar sus altos costes de producción. Estados Unidos ha sido, hasta ahora, su principal altavoz. Pero surgen nuevas opciones, y Japón asoma entre ellas. Sigue leyendo